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DE CUANDO EN CUANDO
Rayas blancas
09.01.08 -

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Cuando aún no había llegado a nuestra villa la motorización, los peatones eran dueños casi absolutos de la calle. Pero ¿ah el progreso! Vino el motor y con él los semáforos y los pasos de cebra. No recuerdo la fecha en que fueron instalados los primeros semáforos, pero sí recuerdo que los peatones disfrutábamos esperando la luz verde, costumbre que ha ido poco a poco cayendo en desuso y se puede decir que hoy en día sólo respetan a rajatabla los semáforos, el presidente de la DYA y unos pocos nostálgicos.

Pero no quería hablarles de semáforos sino de esa zona en la que diariamente se enfrentan los peatones y los conductores: los pasos de cebra que es donde se aprecia el talante del peatón y del conductor y que me ha permitido hacer una clasificación de peatones según su forma de atravesar el paso de cebra.

Los hay autoritarios que lo utilizan imponiendo su ley, incluso a paso lento, casi con recochineo, para que los conductores se joroben y sepan quién manda allí. No son los más numerosos por fortuna.

Los hay más normales que usan el paso de cebra con discreción y esperando a que el conductor les ceda el paso como manda el código, y cuando les ceden el paso lo utilizan procurando no molestar demasiado.

Y existe un tercer grupo que cuando el conductor detiene el coche cediendo el paso, en justa correspondencia a su gesto, procuran atravesar la calle a paso ligero para que la espera del conductor sea lo más breve posible.

Y sin duda ustedes preguntaran en cuál de los tres grupos me incluyo. Y le diré que en ninguno de los tres. Un servidor conoce el problema de un coche teniendo que frenar y arrancar de nuevo y sabe también que para un peatón, detenerse resulta incluso agradable. Por eso cuando coincido en un paso de cebra con algún vehículo, me detengo haciendole señas para que pase. Y cuando pasa, tengo la satisfacción de intercambiar con el conductor un saludo cordial.

Elija ahora el lector el grupo que más le agrade -que no sea el primero por supuesto- y póngalo en practica. Será una forma de hacer que la convivencia con los vehículos resulta grata y hasta placentera.
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