
Casi un centenar de periodistas acreditados -de más de cincuenta medios -, personal de la editorial, representantes institucionales -como la diputada alavesa de Cultura, Lorena López de Lacalle, o la concejala de Promoción Económica en el Ayuntamiento de Vitoria, Isabel Martínez- así como los responsables del proyecto de restauración del templo siguieron en directo la presentación en castellano de 'Un mundo sin fin'.
A las doce en punto de la mañana -'british' hasta en el concepto de puntualidad- apareció Ken Follett por la vieja puerta que comunica el coro con el pórtico de Santa María, una 'joya' del gótico español. Con porte impecable -traje oscuro, camisa clara, corbata azul y abrigo gris marengo de doble botonadura, de nuevo otro guiño al 'british look'- el galés aguantó estoico el aluvión de focos y 'flashes'. Y es que, si 'París bien vale una misa', 700.000 ejemplares vendidos en apenas diez días -tan sólo en España- bien valen un posado.
Se mostró Follett amable, cercano y hasta un tanto irónico cuando se le preguntó por una posible tercera parte de 'Los pilares de la Tierra': «Ahora me merezco un cambio».
Tampoco se cohibió cuando se le planteó la posibilidad de que la escultura que hoy destapará en la plaza de la Burullería, frente al templo gótico, fuera «más guapa» que él. «Estaría encantado», soltó tras una sonora carcajada. Follett en estado puro.






