Firmada por el artista vitoriano Casto Solano, se trata de una talla de bronce, de cuerpo entero y de 1,80 metros de altura, con la que su autor presenta a un hombre «inteligente, elegante y reflexivo». Así lo define el propio artista y así lo ha querido plasmar. «Es una obra de arte, en el sentido de que no he querido crear un muñeco. Quería que la talla transmitiera sensaciones, que expresara el pensamiento interior de Ken Follett, que conectara con el espectador».







