En la actualidad, «el servicio de ambulancias es gestionado en Álava por la empresa Transanit UTE», recuerda el secretario general de ELA-Hainbat, Pablo Gutiérrez Díez. La cuestión es que, según asegura, estos vehículos, que «cumplen un servicio vital y esencial para la comunidad», están en un estado lamentable que pone en riesgo tanto a trabajadores como a usuarios. Gutiérrez mantiene que varias unidades circulan por las calles con «la ITV caducada desde hace más de un mes y medio», y en muchos casos «sus ruedas no reúnen condiciones ni para el conductor ni para los pacientes».
Junto a la precaria situación de los automóviles, desde ELA protestan por las condiciones de trabajo a las que se somete a los empleados, al forzar «a un solo conductor» a realizar recorridos «superiores a los mil kilómetros». De hecho, este problema «ha sido puesta en conocimiento de la Inspección de Trabajo al menos en tres ocasiones».
Ante este panorama, el sindicato arremete contra el Gobierno vasco y el Departamento de Sanidad por lo que considera que son las consecuencias de subcontratar un servicio que en última instancia depende del Ejecutivo autónomo. La situación «obedece al modelo de sociedad que el Gobierno vasco pretende imponernos: un servicio vital para la comunidad se pone en manos privadas para su gestión con el siguiente resultado: subcontratado el servicio, la calidad del mismo y las condiciones de trabajo de quienes lo efectúan no son ningún problema para la Administración». Gutiérrez asegura que Sanidad alega que todas estas irregularidades «no son de su responsabilidad» y le reprocha «no ejercer ningún control» sobre el servicio.
Complicidad del Gobierno
Como «la calidad del servicio y las condiciones de trabajo no le importan a nuestras administraciones, en el día de ayer (por el miércoles) la Policía Municipal ha sancionado a varios de estos vehículos por circular sin tener al día la revisión de la ITV». Según añade el sindicalista, la empresa puso ayer en funcionamiento «algunos vehículos nuevos, pero dentro de cuatro días todo seguirá igual», situación de la que vuelve a culpar a «un Gobierno vasco cómplice y colaborador necesario de este proeblema».
Los trabajadores de la empresa dicen que llevan seis meses denunciando el mal estado del servicio y de los vehículos que, aseguran, ya ha sido la causa de, al menos, un accidente de tráfico.









