Humor, intuición y coraje, como le dijo don Felipe a don Juan Carlos, no le falta a la cantautora rockera. Nosotros añadiríamos que Maika es risueña, inteligente y radiante. Que luce boca grande, piel tersa, brazos llenos, muslos prietos, melena morena y lisa, cejas perfectas, ojos límpidos, escote formal revelado por la camiseta de tirantes... Un primor, sí. Molaría ser su novio.
La chica, macedonia, ya se ha dicho -seguro que es descendiente directa de Alejandro Magno, por hermosura, poderío y control de la masa-, actuó escudada por dos tipos de camisa negra y corbatas blancas rayadas en plan nuevaolero, y en power-trío descargó un repertorio que hizo trizas el anunciado set acústico. Ella se sonreía, orgullosa de su potencia, je, je...
Maika, de ancestros macedonios, nacimiento balear y residencia barcelonesa (nadie es perfecto, ya), además de con temporadas formativas en Madrid y Nueva York, ofreció un concierto impecable, apabullante y rodado. La base rítmica masculina la seguía fiel y fornida, y ella la bella, con la guitarra colgando y expeliendo ritmos de raíz (del rock and roll al blues), jugaba con su garganta en la senda de cantautoras contemporáneas (dando vueltas a las esquinas como Ani DiFranco, revelando el alma como PJ Harvey, mostrando su sensualidad como la jazzwoman Terez Montcalm...), subía y bajaba emocionalmente en plan Chryssie Hynde (dicho sea para entendernos), y roqueaba con los sostenidos de Janis Joplin, la energía de los DTs y una solvencia superior a las Detroit Cobras.
Maika Makowski se reía sincera, marcaba el boogie, redoblaba el rock and roll, se salía a solas (sí, en solitario llenaba el tablado) y cuando más bullicio concitó fue en el cover del 'Outlaw Blues' de Dylan, cuando un tropel de compradores (niños, madres, curiosos...) se asomaron para ver qué se cocía. Y acabó el bolo y le regalamos un promo del 'Canon' de Ani DiFranco, un doble recopilatorio del sello Appleseed, y otro en catalán de la tal Lidia Pujol. Qué guay.





