
Tras más de un siglo de actividad industrial, la posible contaminación del terreno motivó una controversia con las instituciones que ha provocado el retraso. El Ayuntamiento solventó la papeleta con una solución 'salomónica'. Concedió la licencia municipal, pero limitada a la ejecución de los cimientos. De este modo, los responsables del futuro hotel no podrían levantar el edificio hasta certificar un correcto tratamiento del suelo. Toda la excavación debe realizarse con el visto bueno de la sociedad pública de gestión ambiental Ihobe.
«Ese problema está resuelto», confirma la promotora. La retirada de tierras está casi terminada, «y los sobrantes se han trasladado a vertederos autorizados». Puntualizan, en este sentido, que se hallaron zonas contaminadas por residuos industriales, «pero nada que no se esperase de antemano. De hecho, ya tenemos el permiso de Medio Ambiente».
Ideado para trabajadores
La empresa que ejecuta las obras, Ferrovial, tardará «uno o dos meses» en finalizar la cimentación. Entonces arrancará la construcción propiamente dicha. El inmueble ocupará un total de 7.000 metros cuadrados de superficie distribuidos en un garaje subterráneo para 38 vehículos, tres plantas y una azotea que incluirá un servicio de cafetería. Todas las habitaciones gozarán de baño, estarán adaptadas a personas minusválidas e incluirán un aislamiento acústico y térmico especial para evitar los ruidos y molestias de la cercana actividad industrial.
Aunque por sus características técnicas el hotel posee tres estrellas, como el de Portugalete, sus promotores pretenden atraer a los operarios del nuevo polígono con precios «económicos» tanto en alojamiento como en restauración. Entre sus atractivos destacan dos comedores para 500 clientes, «que podrán duplicarse a mediodía porque el trabajador acaba rápido el menú para proseguir su jornada laboral».
El diseño del complejo hotelero, que será bautizado como 'Albergue Naval Sestao', es obra del el arquitecto bilbaíno Javier Muñoz. Tiene una estética «futurista», basada en el mundo marino. La parte central contará con una especie de mástil y la terraza tendrá unas zonas cubiertas con techos ondulados que se asemejan a velas de barcos. El coste total rondará los 10 millones.





