La Fiscalía contradice de esa manera las acusaciones del PP, que defiende que ANV y EHAK debían ser ilegales desde antes de las elecciones de mayo. Los conservadores creen que existían pruebas de sobra para ello y que fueron los últimos intentos del Gobierno por salvar el proceso de diálogo con ETA los que hicieron que mirara a otro lado.
Fuentes fiscales sostienen que los indicios fundamentales para probar la conexión entre EHAK, ANV, Batasuna y ETA proceden de los documentos requisados a los 24 miembros de la mesa nacional arrestados en octubre y noviembre a raíz de la redada de Segura, sobre todo a Joseba Permach y Marije Fullaondo; del registro en esos días de la sede de EHAK y de otros inmuebles; y de un estudio exhaustivo y pormenorizado, realizado a partir del verano con la ayuda de Hacienda, del patrimonio y de los movimientos financieros de más de dos centenares de responsables de las distintas formaciones del entorno de ETA. Junto a todo ello, figura el análisis de las transacciones económicas realizadas tras los comicios por cargos públicos de ANV, que podrían financiar parte del funcionamiento clandestino de Batasuna.







