
Los responsables municipales no tienen decidida aún la fórmula concreta para solventar el problema porque los técnicos estudian la mejor solución. El concejal de Limpieza, José Manuel Bully, explicará el lunes a los grupos políticos cuáles pueden ser las líneas de actuación a seguir.
El corporativo socialista volvió a decinar ayer avanzar cualquier detalle antes de ponerlo en conocimiento de la oposición en la comisión de Medio Ambiente, donde responderá a preguntas sobre los contenedores formuladas por EA y EB. Con todo, Bully restó gravedad a la peligrosa situación vivida esta semana, cuando decenas de ellos invadieron la vía pública. «Claro que nos preocupa que vuelen esos recipientes, pero ha sido, en buena medida, un problema puntual, que no se da normalmente. Con el viento que hemos sufrido han volado contenedores, macetas o persianas. Incluso los aviones han registrado contratiempos», dijo.
La situación creada fue denunciada con contundencia, sin embargo, por el presidente en funciones de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Álava (FAVA), Eduardo Cervera. «No era sólo el problema de sufrir daños materiales, sino el riesgo de que el vuelo de los recipientes pudiera haber generado un accidente de tráfico de graves consecuencias», explicó.
Cuestión de peso
El dilema que tratan de resolver ahora los técnicos al estudiar un posible anclaje al suelo de los contenedores tiene que ver con el peso de la sujeción a tierra de los recipientes. «El anclaje tendría que pesar lo suficiente para que no se mueva el depósito pero tampoco demasiado, para que luego los camiones de recogida de la basura puedan levantarlo», detallaron medios municipales consultados.
«Son los técnicos de seguridad ciudadana quienes deben aportar la solución más adecuada», señaló la concejala Malentxo Arruabarrena, portavoz del PNV en la comisión de Medio Ambiente. «Es cierto que se habla de anclar algunos, pero habrá que asegurarse de que luego podrán ser izados», avanzó.
El edil de EA, Antxon Belakortu, que ha preguntado ya por escrito al equipo de gobierno sobre las medidas que piensa adoptar, considera que no hará faltar fijar todos. «Quizá valga con centrarse en los ubicados en las zonas más expuestas al viento», aseguró.
El problema vivido esta semana ha vuelto a reabrir el debate sobre qué contenedores son más adecuados, si los metálicos o los de plástico, dado que los últimos, instalados en 2006 en medio de la polémica, son más vulnerables al fuego y a la acción de gamberros o vándalos. El pasado año se quemaron 267. De hecho, la nueva Corporación ya cambió en el segundo semestre del pasado año 40 de ellos, ubicados en algunas de las zonas más céntricas o consideradas más peligrosas.
l.mondragon@diario-elcorreo.com









