
Sucedió en la calle Chiquito de Eibar y, a los pocos minutos de producirse la fatal caída, el infortunado trabajador fue introducido en el coche-patrulla de la Policía Municipal -no se esperó a la ambulancia para ganar tiempo, dada la gravedad de las heridas sufridas tras estrellarse contra el asfalto- y poco después era atendido en la Casa de Socorro. Sin embargo, allí poco pudieron hacer y el accidentado falleció mientras era trasladado hasta un centro hospitalario de San Sebastián.
Pero ahí no había de terminar la desgracia que envolvía a aquella construcción, porque al día siguiente estuvo a punto de repetirse la tragedia y, si no fue así, se debió exclusivamente a que el obrero accidentado en aquella oportunidad cayó desde una altura muy inferior. Juan José García, de 43 años, se encontraba trabajando en el primer piso cuando, al igual que le había sucedido a su compañero, resbaló y se precipitó al vacío.
También como en el caso anterior fue llevado con celeridad al Cuarto de Socorro, donde le hicieron una primera cura de urgencia. A renglón seguido se le introdujo en una ambulancia para luego quedar ingresado en la Residencia de San Sebastián, con pronóstico reservado.
Aquellas noticias contrastaban con el resto de informaciones del día en las páginas locales de El Correo, relacionadas buena parte de ellas con los preparatorios del día de San Andrés. Así, entre otras actividades estaba programado la actuación del coro Biotz Alai de Algorta y un concierto de órgano del maestro Pedro Machinandiarena, organista de la catedral donostiarra del Buen Pastor.
Paralelamente se anunciaba un concurso de bacalao, una becerrada benéfica, la proyección en el cine-club de 'Iván el Terrible' y un homenaje popular a David Arriola.





