Tras el anticipado pitido final, el colegiado solicitó al delegado local la presencia de Ertzaintza para salvaguardar su integridad y reflejó en el acta los numerosos insultos vertidos sobre su persona, además de salivazos y lanzamiento de objetos por parte de varios jugadores del Castillo. Las versiones de los diferentes protagonistas del encuentro no eran coincidentes a la hora de enumerar los hechos acaecidos. En su defensa, miembros del equipo visitante que prefieren permanecer en el anonimato aludieron a una «provocación del árbitro» como explicación de lo ocurrido.
«Es la segunda vez que nos pasa con este colegiado esta temporada. En la décima jornada ocurrió prácticamente lo mismo en el partido que disputamos en Campezo. Allí nos expulsó a cuatro jugadores. Esta vez ha ido a por nosotros y nos ha sacado de quicio. Con árbitros así, dan ganas de dejarlo todo». Otros testigos presenciales, ajenos al conjunto visitante, mostraron también su opinión. «El árbitro pitó en su contra de forma descarada, pero algunos jugadores del Castillo se pasaron con él».
Por su parte, el colegiado del encuentro también explicó ayer a EL CORREO su punto de vista. «Tras el segundo gol de los locales un jugador rival vino a pegarme y otro me insultó gravemente. Después, al ir a los vestuarios me escupieron y arrojaron objetos contra los cristales del vestuario», relató. «Llevo 28 años arbitrando y como lo de ayer» -por el domingo- «no he visto nada». Por último, eludió sentir ningún tipo «de resquemor contra cualquier equipo. No es ésa la actitud de un árbitro».
Para que nunca pase
Árbitros, técnicos y jugadores de la segunda categoría del fútbol aficionado alavés consultados ayer coincidieron en una misma máxima: «Habría que hacer un seguimiento a los equipos de los pueblos por parte de la Federación y del Colegio de Árbitros. No se puede enviar a un chaval a pitar a 30 kilómetros de Vitoria solo y sin nadie que se preocupe por él. A veces, se aprovechan de esa circunstancia para presionarle». «Hay jugadores que reciben insultos racistas y los insultos están a la orden del día. Ésta es una actitud que nos perjudica a todos. Alguien tendría que tomar cartas en el asunto», analizaron otros. Ni el Comité de Competición ni el Colegio de Árbitros quisieron pronunciarse ayer de forma oficial antes de tener toda la documentación para su consulta.






