
Apenas medió palabra alguna entre agresoras y víctimas. Según el relato de la madre de una de las afectadas, todo empezó con una pregunta sin trascendencia. «Les dijeron a ver si les daban un cigarro, pero ninguna de las chavalas fuma, así que, simplemente, contestaron que no», describe. Al recibir una negativa por respuesta, una de las presuntas atacantes la tomó con una de las chicas del cumpleaños. Se encaró con ella. Según consta en la denuncia policial, le soltó una frase desafiante: «¿Te estás riendo de mí?». El ambiente no tardó en caldearse.
En ese instante, la cuadrilla de doce chavalas consumaron las agresiones. Empezaron «con empujones y escupitajos» para pasar inmediatamente a mayores. La madre de una de las víctimas no daba crédito a lo que su hija le contaba luego en casa. Dice que a una de las niñas la tiraron al suelo y «se ensañaron con ella a patada limpia, sin ton ni son». El parte de lesiones de la menor recoge un rosario de daños en la cabeza, que van desde heridas en el cuero cabelludo hasta la caída del pelo como consecuencia de la mezcla de fuertes tirones y golpes propinados por las jóvenes.
Viejas conocidas
La sangre que teñía la melena de la adolescente es la muestra más palpable de las agresiones. También hay dos testigos. Se trata de un matrimonio que pasaba por el lugar del suceso y, al parecer, logró ahuyentar a la cuadrilla asaltante no sin antes recibir algún golpe. «Iban a un parking que existe en la zona a recoger su coche cuando se encontraron con todo el percal», relata la madre de una de las víctimas, que no descubrió la escena hasta dos horas más tarde. Con el susto todavía en el cuerpo, las agredidas deambularon por Barakaldo «en estado de 'shock'» durante ese tiempo.
Otra de las claves de la investigación es la identificación de todas las atacantes, una cuestión que parece encaminada. Su descripción encaja con la de las integrantes de una banda que actúa por la zona. «Seguro que son las de siempre», apuestan fuentes policiales. Su cartera de actos violentos las convierte en «viejas conocidas» de los cuerpos de seguridad.





