
-Usted fue uno de los 200 seleccionados para participar en el primer encuentro de líderes contra el cambio climático para ser formados por Al Gore. ¿Cuáles son sus méritos?
-El mérito es de Jesús Obrero que, desde hace una década trabaja de manera muy activa en materia medioambiental. Yo he formado parte de esa travesía y creo que eso fue determinante.
-¿Cómo fue esa experiencia junto al ex vicepresidente de Estados Unidos?
-Fascinante. Es un hombre muy implicado con este tema que, sobre todo, cree en lo que dice.
-Él habla de una verdad incómoda. Destápela.
-El cambio climático es un hecho demostrado, que ha provocado y está provocando el hombre. Pero en el mundo de la empresa, de la política y de la economía no gusta porque es un problema que nos hace replantearnos nuestro modo de vida. Y eso incomoda.
-Si el hombre es el problema, también debería ser la solución. ¿Qué se puede hacer para detener el cambio climático?
-Hay que pensar globalmente, pero actuar localmente. ¿Cómo? Reduciendo el consumo de agua y de energía, los residuos y reciclando.
-«Si no se toman medidas las consecuencias pueden ser irreversibles», advierte Al Gore. ¿También en España?
-España es uno de los países de la Unión Europea que se va a llevar la peor parte. El aumento de la temperatura, incluso en el Norte, puede ser de hasta tres grados. La desertización puede aumentar, las olas de calor serán cada vez más frecuentes y la sequía irá a más. En Álava por ejemplo, hay viticultores que empiezan a pensar en trasladar sus cultivos más al Norte. Dentro de unos años, estas vides igual están en Gran Bretaña.
-¿Qué margen de tiempo nos queda para reaccionar?
-Una década. El reto es no superar una subida media de la temperatura de más de dos grados porque las consecuencias serían irreversibles. Y ya hemos superado el grado.
-Los cambios climáticos se han sucedido a lo largo de la historia. ¿Qué diferencia existe entre los anteriores y el actual?
-Que éste está siendo muy rápido y provocado por el hombre.









