En 2004, el Ayuntamiento decidió retirar a estos grupos festivos de la organización del tradicional desfile al suspender el mismo tras los incidentes originados por una carroza con fotografías de presos de ETA. «Creíamos que esta fase se había superado y que este año íbamos a organizar el desfile conjuntamente. Hasta que hace un mes nos pidieron garantías», destacaba Izaskun Pizarro, miembro del colectivo de comparsas. «Quieren controlar de antemano qué disfraces tienen cabida y cuáles no, a lo que nos negamos. La ausencia de incidentes en estos últimos cuatro años es ya una buena garantía, pero parece que no es suficiente porque el Ayuntamiento sigue sin permitirnos ir a la Gran Vía como era habitual», argumentaba ayer el comparsero Igor Moreno. Las comparsas llegaron a acusar al Consistorio de actuar con «mala fe», ya que, según adelantaron sus portavoces, ha organizado para el sábado de Carnaval un desfile en la Gran Vía que coincidiría en horario con el previsto en Hurtado de Amézaga.
Las discrepancias que mantiene Bilboko Konpartzak con el Consistorio no han impedido, sin embargo, que comparta la organización del resto del programa de Carnaval con la Comisión de Fiestas. «Proponen un modelo de festejo que nada tiene que ver con los objetivos que nos planteamos hace 30 años. Contrata a un montón de gente para que actúe en la Gran Vía, y lo que hace es convertir a los ciudadanos en meros espectadores de una actividad que, por su contenido, tiene que ser participativa», añadió Moreno.





