Los gestores de Eretza ven «de sentido común» congelar la operación y verificar con los estudios necesarios que los solares no están contaminados con el temido residuo tóxico. Tomarán las máximas precauciones para que no se vean obligados a cargar con un coste extraordinario de la operación sólo porque el suelo contiene lindane. Ya le ha ocurrido con dos parcelas en un año, si bien una de ellas apenas tenía pesticida.
Ezker Batua ha pedido por boca de su portavoz, Amaia Martínez, que se tomen «las medidas necesarias» ante la sospecha de que siga apareciendo lindane. También ANV se mostró ayer muy preocupado por la situación y pidió precisamente que se paralizara la adquisición de terrenos «hasta que se aclare si están contaminados». El edil Txiki Castaños optó, en este sentido, por expropiar el suelo en el caso de que aparezca lindane. «Todavía hay mucho pesticida por ahí, así que es posible que aparezca», insistió el concejal. Castaños recordó que Ihobe realizó en 1992 un estudio en el que se detectó «alta contaminación» en 25 puntos elegidos al azar en Ansio-Ibarreta, por lo que ve normal que emerja la sustancia.
Ihobe y las pruebas
Lur Maitea, a su vez, sigue con su batalla judicial contra Ihobe y el Gobierno vasco por un presunto delito ecológico al mantener abiertos dos almacenes «clandestinos» de lindane y promover una fábrica «ilegal» de triclorobenceno en Ansio. El grupo ecologista ha pedido que se incluya en las diligencias previas del caso la reciente aparición del pesticida en la parcela destinada a 36 viviendas de VPO. Los conservacionistas han solicitado también la paralización de todas las obras que se desarrollan en estos momentos en la zona, así como que se prohíba la entrada de técnicos de la sociedad pública Ihobe. Temen «que desaparezcan pruebas» y creen que dejarles participar en el proceso de descontaminación «es como poner al zorro a cuidar las gallinas».





