Yo pertenezco a una de las promociones que terminaron el Bachillerato en los años cuarenta del siglo pasado en el Instituto Miguel de Unamuno, el 'Insti' por antonomasia, y de aquella larga convivencia surgió una amistosa asociación estudiantil que perduró en el tiempo y hoy en día, setenta años más tarde, sigue manteniendo aquellos vínculos de camaradería estudiantil.
Cada año, nos reunimos en una comida de confraternización -la de este año hará la número 46- y organizamos también una excursión que el año pasado hizo ya el número 26 y tuvo como metas Segovia, Ávila y La Granja de San Ildefenso. Y aquí es donde surge la curiosa anécdota postal, porque una de las excursionistas residía en Barakaldo y a su domicilio fue dirigida la carta de convocatoria que entró en Correos -según dice el matasellos- el día 10 de abril de 2007.
¿Por donde viajó y que recorrido hizo la citada carta? No lo sé, pero me gustaría conocer sus aventuras y desventuras, porque la dirección al parecer estaba equivocada y nos ha sido devuelta con la anotación de 'desconocido', llegando de regreso a su punto de salida el 16 de enero de 2008.
De lo dicho se deduce que la carta, después de ir a Barakaldo, se tomó por su cuenta unas largas vacaciones y debió estar dando la vuelta al mundo durante nueve meses y seis días, al cabo de los cuales, sin duda cansada de hacer turismo por los cinco continentes -y tuvo tiempo de sobra para visitarlos- decidió volver al punto de partida.
Esto no pasa de ser, como he dicho antes, una anécdota curiosa en el perfecto funcionamiento de nuestro servicio postal, pero sería interesante y curioso saber por dónde anduvo la dichosa carta durante sus nueve meses y pico de piruleo postal.





