Areso explica que no se trataría de una peatonalización al uso, sino de un híbrido, ya que por Carmelo circularían autobuses y taxis, al igual que en la Gran Vía. «Sería reversible en el caso de que se produjese un incidente y, para evitar males mayores, se decida abrir al tráfico». En cuanto a la pérdida de plazas de aparcamiento, el concejal de Circulación asegura que «no se ha contabilizado cuántas se quitarán» y critica a aquellos que opinan que el Ayuntamiento lo que quiere es obligar a comprar las parcelas del parking. «Nosotros no ganamos ni un duro», recalca el edil.





