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IÑAKI GÜENAGA, INGENIERO EN UNA PLATAFORMA PETROLÍFERA EN CAMERÚN
«La vida en África para un extranjero es tan cara como en el País Vasco»
Este vitoriano destaca el bullicio de la ciudad de Duala y asegura que «es como vivir en otro planeta»
27.01.08 -

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«La vida en África para un extranjero es tan cara como en el País Vasco»
INTEGRADO. Iñaki Güenaga, a la derecha, posa junto a un grupo de amigos en Camerún.
Iñaki Güenaga es un hombre de mundo. Salió hace diez años de su Vitoria natal para estudiar una carrera en el extranjero y, tanto le gustó la experiencia, que aún no ha vuelto a casa. Cuando llegó el momento de comenzar sus estudios universitarios, decidió trasladarse a Nottingham (Reino Unido) para cursar Ingeniería de Minas. Años más tarde, una vez licenciado, se animó a completar su formación con un máster de Ingeniería de Petróleo en Edimburgo. Fue sólo el despegue de un viaje con billete de ida. Porque aún no ha aterrizado de vuelta en Vitoria. Y, por lo que cuenta en conversación telefónica, ni ha pensado poner fecha a su regreso.

Tras acabar sus estudios, consiguió un empleo en Geo Services, una empresa francesa que opera en campos petrolíferos. Y arrancó la aventura de verdad. Le destinaron de un país a otro. Sin parar. De Francia a Angola, pasando por Arabia Saudí, el Congo y Gabón... Así hasta llegar a Camerún, donde reside desde hace un año. Allí le quedan seis meses de estancia antes de que finalice su contrato.

Iñaki no recuerda qué fue lo que le motivó a salir de su tierra. «Hace tanto tiempo... Quería conocer otras culturas y viajar. Al fin y al cabo, es lo que me mantiene fuera», argumenta. Por eso, no contempla la vuelta. Su intención es quedarse, al menos, un tiempo más. «Supongo que ahora me aburriría un poco en mi ciudad», asegura.Y si a esto se le añade que está a gusto en el país centroafricano, mejor que mejor.

También le agrada su trabajo. Tanto, que tiene dos puestos. «La mitad del tiempo lo paso en una plataforma como operador de cabina, recopilando datos para la perforación de petróleo y, la otra mitad, en Duala, donde resido y ejerzo de director de operaciones en la oficina». Un buen empleo. Su empresa trabaja para grandes compañías, como Repsol. «Somos como subcontratas para ellos. Te mandan de un lugar a otro dependiendo de dónde te necesiten», explica. Sin duda, para él, todo un placer.

«Hasta doce esposas»

Iñaki transmite una imagen «positiva» de Camerún. Admira el carácter de las gentes del país, tan alegre, a pesar de sus problemas. Pero le choca que aún practiquen la poligamia. «Ahora se da menos, pero hay personas que hasta hace poco tenían 10 ó 12 esposas», revela. Todo un harén. También le sorprende el bullicio de las calles de la ciudad. «En Duala hay mucha gente, es un caos. Es como vivir en otro planeta. Te lo puedo contar, pero hasta que no lo ves...», asegura.

Lo que más le ha impactado, sin duda, es «la miseria que hay». En cambio, los precios no difieren mucho de los de su tierra. «La vida en África para un extranjero es tan cara como en el País Vasco. Yo, por ejemplo, vivo en un piso de 50 metros cuadrados y pago 1.500 euros al mes. También influye que eres de fuera y se aprovechan de eso». Pero, en conclusión, los alquileres en Camerún no tienen nada que envidiar a los de España.

Pese a las circunstancias más adversas, la adaptación a la vida africana fue relativamente sencilla. «La verdad es que no soy una persona a la que le sea difícil acostumbrarse a las nuevas situaciones», confiesa. Con un matiz. «Tienes que tener en cuenta que no estás realmente integrado en la sociedad y en el país en el que vives hasta que consigues hacer amigos». Y él los tiene. Sin embargo, la soledad a veces también se deja notar al estar tan lejos de casa. De hecho, reconoce que, «de dar tantas vueltas por el mundo, a veces te sientes bastante solo».
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