
CLASIFICACIÓN
También al resto de los aspirantes, que apenas disfrutaron de cinco minutos de gloria. Fue el tiempo que tardó la nómina en cubrir la primera vuelta al circuito, alentada por el marroquí Ezzine, el ugandés Kidrop y el keniano Arusei, empeñados en imponer la marcha y realizar la primera selección, la más necesaria para aliviar el tránsito sobre el trazado de la prueba, rápido, muy rápido.
A partir de ahí. Al segundo paso por la ribera del Tirón, la carrera ya estaba abierta en dos. Kifles machacaba el firme con una cadencia impecable, ajeno a la gresca que se montaba en al vagón de cola. Kidrop y Ezzine azuzaban al alimón tratando de evitar el marcaje de Goumrri, retrasado diez segundos, que no acertaba a coger el ritmo bueno.
El marroquí no perdió la compostura. Apretó mínimamente las bielas, se dejó llevar por su imponente zancada y comenzó a recotar distancias, decidido a no tirar la toalla, empeñado en cuadrar el paso, con la mirada fija en las nucas de sus dos únicos rivales, los únicos situados en su campo de alcance.
Muestra de tenacidad
En términos humanos, toda una demostración de tenacidad y constancia que acabaría obteniendo máxima rentabilidad después de completar dos vueltas al circuito. En la misma zona en la que Kifles había dictado su sentencia acabó consumando Goumrri una encomiable operación de caza y captura que acabaría prorrogando con otra de acoso y derribo. El atleta alauíta asumió el mando, imponiendo su marcha y enterrando a Kidrop y Ezzine, a los que comenzaba a encenderse el chivato de la reserva. El portugués Gomes y el keniano Arusei se movían por detrás con muchas más carencias, fuera de toda opción al triunfo.
En términos humanos, decía, esa otra guerra. En la galaxia apenas llegaba a percibirse la pisada liviana, ágil, rítmica de Yonas Kifles que levantaba la admiración del respetable, atónito al ver la titánica exhibición de un 'crossman' que empieza a hacerse maratoniano sin renegar de sus orígenes. A dos mil quinientos metros de la meta, con tan sólo una vuelta por delante, las diferencias entre el eritreo y el mejor de sus rivales, rondaba el medio minuto. Poco menos que insultante. E innecesario al mismo tiempo. El africano se dejó llevar y disfrutó de un merecido homenaje por parte del público para situar la renta final en trece segundos.
Goumrri se deshizo de Kridrof en los mil últimos metros, Ezzine pagó el descarte y se quedó fuera de un cajón en el que brillaba con luz propia Kifles, el nuevo ídolo de El Ferial, el eritreo de los pies ligeros.
En la prueba femenina, la marroquí Salima Charki se impuso a la keniana Nebiat Habtemariam y a su compatriota Bouchra Chaabi en una carrera apasionante. El reparto de las medallas se decidió en la recta de llegada en un lapso de tan solo siete segundos.





