El nuevo centro, que se ubicará en el antiguo polvorín militar de Zaballa, contará con 876 celdas, frente a las 560 del actual recinto. Tendrá una capacidad para «1.700 reclusos». Cifra que supera «con con creces las 400 plazas que como mucho necesita Álava», según el portavoz del colectivo, César Manzanos.
Salhaketa ha mantenido varias reuniones con los partidos -excepto con el PSE y el PP- para hacerles llegar su «preocupación» por el diseño del sistema penitenciario que, en su opinión, «no garantiza la reinserción de los presos». En este sentido, la asociación reclamó a las fuerzas políticas que aclaren antes de las elecciones si apoyan o no la construcción de cárceles de «grandes dimensiones». «Sus posicionamientos han sido ambiguos», afirmó Manzanos.
Alternativas
El colectivo pidió, en concreto, al consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, con el que mantuvieron un encuentro antes de acabar 2007, que «no se escude en la falta de competencias para impulsar alternativas». Para Salahaketa es posible crear «programas sociales y de reinserción más baratos y eficaces» que los actuales.
Manzanos se refirió a la utilización de medidas no privativas de la libertad que contempla el código penal, como el cumplimiento alternativo de condenas para toxicómanos, la creación de centros tutelados para mujeres presas con hijos y la implantación de programas especializados para reclusos con problemas mentales y psiquiátricas.









