
La colección, que será inaugurada por el consejero de Cultura, Luis Alegre, este próximo viernes, día 1, centra su contenido sobre la importancia que el fogón, el fuego, llegó a tener en la vida familiar desde su descubrimiento en la prehistoria. Y, alrededor, presenta los diferentes objetos que necesitó el hombre para mantener las llamas y obtener «el rendimiento necesario para todas sus utilidades, completando de esta manera las tareas que llegaron a desarrollarse gracias a su existencia, «el trabajo derivado de su mantenimiento».
Los objetos que conforman la colección fueron realizados, en la mayor parte de los casos, en hierro y resultan especialmente llamativos y variados «en su morfología y en sus funciones».
Dentro de los destinados al mantenimiento del fogón aparecen elementos «más o menos fijos como el trasfuego, el morillo y el guardafuegos» y otros de uso «puntual como el atizador, las tenazas o el fuelle».
El resto de los útiles incluidos en la muestra, detalla la información a la que ha tenido acceso este periódico, se corresponde «con las labores de cocina» y entre estas piezas se encuentra, en concreto, el llar, las trébedes, los sesos, las parrillas, los espetones y los trinchantes.
Permanecerá expuesta al público en la sala hasta el próximo 23 de marzo.






