-No he parado de escribir desde entonces. Algunos proyectos se han caído por falta de financiación, el cine es así de difícil. No es la primera vez que estoy cinco o seis años sin rodar. Y el que más lo lamenta soy yo, porque estoy en un momento estupendo. Pero espero rodar este año. Tengo tres largos sobre la mesa.
-¿Alguno es su eterna adaptación de 'Esos cielos', de Bernardo Atxaga?
-No.
-En 'Todo por la pasta' ya mostraba una visión irónica y desencantada a la que el tiempo ha dado la razón.
-Ahí ha quedado, todavía veo sus huellas. Fue una película muy importante para todos los que la hicimos. Mi visión del mundo ha ido a peor. No es desencanto, me he radicalizado al hacer un cine más apegado a los tiempos que me ha tocado vivir. Quiero dejar un testimonio ameno, divertido y cinematográficamente válido.
-¿Cómo ve a sus colegas vascos de generación?
-Cada caso es particular. Me gustaría que Juanma Bajo Ulloa rodara más; Julio Medem ha seguido un camino personal y radical que le honra; Álex de la Iglesia sigue con su visión negra del mundo y con proyección internacional; de Daniel Calparosoro no sé nada desde 'Ausentes' Tampoco hemos sido nunca una generación, somos casos aislados, cabezones a nuestra manera.







