LAS FRASES
La BBK, que posee el 7,74% de las acciones de la eléctrica vasca, fue muy clara al señalar que proyectos como el que EDF y ACS barajan ahora «no responden a la visión» que tiene la caja sobre una empresa que «es la cuarta mundial por capitalización y la primera en energías renovables».
Además, la entidad que preside Xabier de Irala apuntó que «serán bienvenidos» los socios que se quieran sumar al proyecto, siempre que «contribuyan a una mayor estabilidad accionarial para crecer y hacer frente a los retos de futuro, así como a mantener su compromiso con el entorno económico y social, que comparte con BBK». El mensaje, apuntan algunas fuentes, también supone un toque de atención dirigido a ACS, la empresa que preside Florentino Pérez.
El respaldo a la estrategia diseñada por el actual presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, y las críticas ante los intentos de desmembrar Iberdrola para repartirse sus activos y también los mercados en los que actúa, fue concretado también por los gobiernos autónomos de Extremadura (PSOE) y Castilla y León y Valencia, ambos del PP. Los ejecutivos autonómicos no quieren que se pongan en peligro las importantes inversiones que la compañía mantiene en estas regiones y también los proyectos de crecimiento que tiene para el futuro. «Preocupación» fue el término que utilizó el consejero de Infraestructuras de la Comunidad Valenciana para definir la situación creada por el supuesto asalto de EDF a Iberdrola. El Gobierno vasco, mientras tanto, permanece 'desaparecido' en este tema y no ha manifestado opinión alguna desde que se conoció el intento de toma de control.
El gabinete de Rodríguez Zapatero intenta hacer un esfuerzo para rebajar la polémica, ya que puede convertirse en un arma arrojadiza en plena precampaña electoral. Así, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, matizó ayer las conversaciones del presidente del Gobierno con las autoridades francesas. La 'número dos' del Ejecutivo aseguró que al Gobierno sólo le consta «el interés de Francia por el sector energético español», pero rechazó que se haya llegado a mencionar en estos contactos a Iberdrola como uno de los objetivos de la eléctrica gala EDF, propiedad del Estado francés.
Mientras, el Partido Popular, que ha decidido mantener una posición muy discreta en toda esta polémica, acusó al Gobierno de «falta de transparencia» y de «ocultar información» sobre los veraderos planes de EDF para entrar en el accionariado de la eléctrica española.
Desde Bilbao, el presidente de los populares vizcaínos, Antonio Basagoiti, también se mostró crítico ante la posibilidad de que se produzcan cambios sustanciales en el accionariado de la compañía vasca y en su grado de implicación en el desarrollo de Euskadi. «Iberdrola tiene una implicación excepcional -dijo- y se porta bien con Bilbao, con Vizcaya y con el País Vasco». Tras criticar la injerencia del Ejecutivo español, reconoció que no le «gustaría que cambie la situación de la empresa».
m.alvarez@diario-elcorreo.com





