Pero he aquí que otro asiduo de esta tertulia, muy aficionado a las puntualizaciones gramaticales y un erudito de la etimología, me acaba de escribir una carta en la que discrepa de esa denominación que se da a la cifra cero calificándola como un número.
Fernando está sorprendido (copio uno de sus párrafos) «porque la Administración de Loterías (o como se llame el ente) considera con evidente torpeza e incluso contumacia (lo digo con el debido respeto no exento de asombro) que el 0-0-0-0-0 sea un número». Y para refrendar su opinión, mi comunicante me copia el texto que el diccionario dedica al vocablo cero: «Cero es un signo sin valor que en la numeración arábiga ocupa los lugares donde no haya de haber número significativo». Y basándose en esta acepción, el amigo Fernando considera que el cero no es un número sino un «signo convencional para rellenar un espacio vacío».
Yo quiero desde aquí tranquilizar a mi comunicante y asegurarle que la Administración de Loterías (o como se llame el ente) al considerar al 0-0-0-0-0 como un número, ni esta actuando con torpeza ni por supuesto con contumacia. El malentendido proviene de que el amigo Fernando, tan meticuloso con la etimología, ha consultado una edición atrasada del DRAE (Diccionario de la Real Academia Española).
Con todos los respetos y con mi mejor intención, le recomiendo que se compre la última edición del DRAE y lea el primer párrafo que dedica al vocablo cero. Por si no tiene dicha edición a mano permítame que se lo copie. Dice así: «Cero.- Número que expresa una cantidad nula». De donde se deduce, si no me equivoco, que el cero, aparte de expresar lo que exprese, se puede considerar también como un número.
Espero que con esto quede aclarada la cuestión y que cada palo aguante su vela.





