
-De entrada, la Asexoría suena al lugar en el que se ayuda a resolver los problemas 'de cama'. ¿Es así?
-Para nada. Aquí no hacemos terapia, sino educación sexual, que no es hablar sólo de genitales. Tratamos todo lo relacionado con los sexos, esto es, hablamos de hombres y mujeres, de lo que nos diferencia y de lo que nos permite ir al encuentro.
-El sexo está muy presente en la televisión, en Internet... ¿No cree que hay un exceso de información?
-La información se cuadriplicado con Internet, pero la gente tiene las mismas dudas y mitos de siempre. Más información no ha traído más formación.
-O sea, las nuevas generaciones están tan mal educadas como las de antes en cuestiones sexuales.
-No hay educación sexual. Campañas como las de promoción del preservativo son muy importantes, pero no son educación sexual, sino educación para la salud.
-¿Qué es educación sexual?
-Es educar para que los chicos y chicas se acepten como tales, que tengan unos buenos cimientos para que el encuentro con el otro sea enriquecedor para ambos.
-¿Y eso no se enseña en el seno de la familia?
-Muy pocas veces. Los padres dicen que sus hijos no se atreven a hablar con ellos y los hijos nos dicen que es al revés. Es decir, a todos, a padres e hijos, les cuesta dar el paso.
-¿A qué cree que se debe?
-A que se piensa que educación sexual es hablar de genitales y, por tanto, únicamente de coito, cuando educar, por ejemplo, es mucho más, cómo enseñar a aceptar el cuerpo, no a ocultarlo.
-¿De todos los casos que le llegan cuáles le han impactado más?
-Sin duda, los embarazos de adolescentes.
-¿Qué hace en estos casos?
-Nuestra función es ayudar a la adolescente y su familia, porque estamos hablando de menores, a que tomen la decisión más adecuada en cada caso. Pero de ninguna manera vamos a decirles o a aconsejarles si la chica tiene que seguir adelante o no con la gestación.








