Luaces apuntó ayer que «hay que definir los lugares en los que se puede hacer y las condiciones mínimas que deben tener las lonjas para convertirse en vivienda». Se trata de un trabajo que ya están realizando los técnicos del Ayuntamiento.
Vitoria y Llodio
Otro de los aspectos que preocupan al edil del PSE es la especulación que se puede producir con este tipo de locales. «Ya hay casos de personas que han comprado varias lonjas con ese fin». Pero Luaces apuntó que desde el Ayuntamiento debe acotarse esta posibilidad «estableciendo un régimen de protección oficial o de precio tasado para estas viviendas». El edil insistió en que debe plantearse como una solución para personas con recursos limitados o «para familias que tengan hijos y cuenten con una lonja que puedan habilitar como vivienda». Uno de los objetivos que persigue Luaces es evitar que las lonjas multipliquen su valor en el mercado como ha ocurrido en Vitoria, donde el Ayuntamiento ha dado marcha atrás en su iniciativa de permitir estas transformaciones en el Casco Viejo, o en Llodio, donde a pesar de que los precios se han disparado, sigue sin existir una normativa que regule su precio.
El primer paso para que Amurrio cuente con este tipo de viviendas ya se ha dado en las casas nuevas. Las últimas promociones de pisos protegidos ya cuentan con esa alternativa y la urbanización que se aprobó el jueves en pleno para levantar tres bloques en Boriñaur, también recoge esa posibilidad.









