
Cruces peligrosos situados en Alegría, San Millán y Vitoria a lo largo de la línea Madrid-Hendaya han centrado las últimas y más destacadas actuaciones del Gobierno central en este terreno. Actuaciones ejecutadas bien directamente a cargo de Fomento o por Adif, la sociedad estatal encargada de la gestión de las infraestructuras ferroviarias tras el desdoblamiento de Renfe.
Los planes para eliminar ahora otros 11 pasos están ya sobre la mesa del Ministerio, aunque en distintos niveles de previsión. «Dos están ya en vías de ejecución, otros siete se encuentran en fase de proyecto y tres más todavía se hallan en estudio previo», detallaron ayer las mismas fuentes. El cierre de alguno de los pasos correrá, sin embargo, a cargo del Ejecutivo autónomo merced a un convenio.
Cinco prioridades
La Diputación foral de Álava confía en que la Administración central aborde este mismo año la eliminación de al menos tres de los cinco pasos más peligrosos que quedan en el territorio. Los de Pobes, en el municipio de Ribera Alta; Ezkerekotxa, en el término de Iruraiz-Gauna; y Mezkia, en San Millán. Así lo anunció ayer el diputado de Obras Públicas y Transportes, Luis Zarrabeitia, en las Juntas Generales, en el transcurso del pleno de control.
Otros dos cruces ferroviarios peligrosos, los de Manzanos y Arcaya, deberán todavía esperar algo más para su solución. El primero a que se ejecute la variante de la carretera A-2622 que atraviesa la localidad, y el segundo a que se aborde el soterramiento del ferrocarril a su paso por Vitoria, en el marco de cuya solución global está incluido.
El titular de Obras Públicas respondía a una pregunta del procurador de ANV Aitor Bezares. El portavoz de la izquierda abertzales recordó que la eliminación de los pasos de Pobes y Manzano seguía siendo una «asignatura pendiente» tras el atropello que causó la muerte de una niña en el primero de ellos en 2004 y que suscitó una viva reacción vecinal.









