El diputado recordó que la competencia de la obra corresponde a la Administración central y que la institución foral lleva desde 2002 reclamando ese enlace, reivindicado por los vecinos de la zona y los ayuntamientos de Ribera Alta, Ribera Baja, Kuartango y Urkabustaiz.
Las reconversión de la antigua N-1 en la autovía A-1 supuso la anulación de la conexión existente con Manzanos. El nuevo esquema viario obliga a los vecinos de la comarca a dar ahora un largo rodeo para incorporarse a la autovía, bien en La Puebla de Arganzón, bien en Armiñón. El enlace servirá para resolver el problema.
El titular foral de Obras Públicas, que respondía a una pregunta del procurador de ANV Aitor Bezares, abordó también la próxima remodelación de una curva cerrada y peligrosa existente en la N-1 a la altura de Armiñón. «Nuestro compromiso es solucionar el trazado de ese tramo pero, por razones de seguridad, lo haremos en cuanto finalicen las obras actuales, el próximo verano», dijo Zarrabeitia.









