
ALGUNOS CASOS
Este permiso es obligatorio para la inhumación o cremación de un difunto. El documento se otorga en el Registro Civil de la localidad donde se ha producido la muerte. Según el colectivo de profesionales, el «problema» estriba en que el de Bilbao es «el único de la provincia donde tenemos que ponernos a la cola, como cualquier mortal, para cumplimentar el papeleo». El trámite burocrático, que en pueblos como Barakaldo o Portugalete lleva «menos de cinco minutos», se convierte entonces «en un infierno de varias horas», denuncian desde la asociación. «Es igual de ridículo que esperar tu turno en la pescadería», rematan.
A consecuencia de ello, los funerarios llegan «muchas veces» con una demora considerable, «de hasta tres horas», a los cementerios o los lugares fijados para la cremación. «¿Qué le dices entonces a la familia? -se quejan-. Ellos son los que pagan el pato de esta absurda situación».
Los perjuicios a los afectados se agravan cuando es necesario trasladar el cadáver al lugar de nacimiento del difunto. El desplazamiento se debe realizar siempre 24 horas después del fallecimiento, pero con la celeridad suficiente como para que el entierro tenga lugar dentro del límite de las 48 horas que estipula la ley. «Muchas veces tardan una eternidad en darnos el visto bueno y tienes que salir a toda pastilla para llegar a tiempo», argumentan.
En Vizcaya mueren cada año 10.000 personas. Según las empresas de pompas fúnebres, el 70% de los fallecimientos se registra en Bilbao, porque, además de ser el núcleo urbano más poblado, es un lugar estratégico, con decenas de residencias de ancianos y clínicas, así como el hospital de Basurto. «Cada vez que me toca ir a sellar a la capital vizcaína me pongo a temblar, porque el trato es denigrante», reconoce uno de los funerarios. «Si no cambian las cosas estamos dispuestos a realizar manifestaciones o medidas más drásticas de protesta», advierten desde la asociación.
El conflicto viene de lejos. El gremio de profesionales de las pompas fúnebres ya se enfrentó al Registro Civil de Bilbao en 2004. Entonces lograron un pronunciamiento favorable de la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), que comunicó a la juez titular de este organismo la obligatoriedad de expedir las licencias de enterramiento «de manera inmediata, sin que exista justificación para fijar horario de firma, ni ser precedente guardar cola o turno alguno».
«Una pataleta»
La máxima responsable del Registro Civil de Bilbao, Alicia Sánchez, aseguró ayer a este periódico que las críticas de los funerarios son «totalmente injustifi- cadas». «Les damos un trato exquisito; hacemos más de lo que podemos hacer, y es falso que tengan que esperar turno. Es más, nos arriesgamos a colarles y recibir los insultos y broncas del resto de ciudadanos que aguardan su vez», asegura.
Sánchez no comprende por qué los funerarios acuden a los medios de comunicación para airear sus quejas. «A mí todavía no me han presentado ninguna por escrito en los últimos meses», protesta. Asimismo, la juez titular aseguró que esta problemática no es generalizada, «es fruto de la pataleta de una funeraria en concreto, que tiene la osadía de sacar al magistrado de guardia de la cama en un fin de semana para que le firme una licencia de enterramiento».





