
La guerniquesa es, junto a la tolosana y la pinta alavesa, una de las tres alubias del País Vasco que gozan de la etiqueta de calidad Euskal Babarrunak. Distinguida con su propio label en 1999, su forma es ovalada y alargada. De color granate, con trazas de un tono crema o rosáceo, se cultiva desde el siglo XVIII en pequeñas explotaciones de las comarcas de Mungia, Busturialdea y Lea Artibai. Su precio ronda los 12 euros el kilo.
La cosecha de 2006 fue realmente pobre en comparación a la de hace cuatro o cinco años. Se recogieron 1,3 toneladas, cuando a principios de la década, una docena de productores sacaban al mercado más de 6 toneladas por temporada. El abandono de las tierras está siendo también preocupante. Según los datos forales, en la actualidad apenas hay tres hectáreas dedicadas a la plantación de la legumbre con label.
La diputada explicó que el principal motivo de la crisis que vive el sector hay que buscarlo en la falta de un relevo generacional en el campo. «Necesitamos gente joven que quiera hacerse cargo de las explotaciones -dijo-. Es un problema que también se da en muchos otros tipos de cultivo y estamos trabajando duro para tratar de resolverlo». En este sentido, recordó que cada año las subvenciones del departamento que dirige benefician a personas más mayores. «Apoyamos a agricultores que tienen hasta 40 ó 42 años, porque nos parece que nunca es tarde para empezar en este sector», añadió.
La diputada de Agricultura hizo estas declaraciones con motivo de su comparecencia en Juntas Generales para informar sobre el impulso que pretende dar su equipo de trabajo a los productos agrícolas y ganaderos con sellos de calidad.
Acuerdo con el sector
Aunque las medidas del futuro plan especial de recuperación de la alubia guerniquesa aún no se han concretado, Pardo avanzó que se trabajará fundamentalmente en dos ámbitos: la concesión de ayudas a la plantación y el asesoramiento y apoyo técnico a nuevos baserritarras. «Todas estas iniciativas queremos consensuarlas con la asociación de productores que funciona en la villa foral», destacó.
El mercado de Gernika es uno de los pocos donde se puede encontrar este tipo de alubia certificada. Si bien es cierto que también se vende mucha legumbre de similares características en varias localidades del territorio, pero sin su correspondiente distintivo. La crisis que arrastra la legumbre vizcaína contrasta con el buen momento que atraviesan sus hermanas de Guipúzcoa y Álava. La producción de alubia pinta, por ejemplo, creció un 35% hasta alcanzar las 25 toneladas en 2006. De la tolosana salieron al mercado alrededor de 16.





