
LOS ACTORES
LOS ACTORES
Se trataba de la sexta muestra de estatuas humanas que daban el pistoletazo de salida a las jornadas de teatro de Eibar. Eran las cinco de la tarde cuando los actores se colocaron en sus respectivos podios, agradeciendo el buen tiempo que reinaba durante la tarde de ayer.
Como no cabía esperar otra cosa, a primera hora de la tarde los niños se amontonaron alrededor de cada uno de las estatuas, picados por su innata curiosidad. Los más pequeños se sorprendían al ver los movimientos de los personajes cada vez que alguien dejaba alguna moneda en la caja.
Cada personaje, respondía a su manera. Lo que tenían en común el marino, el monje, el cartero, el gladiador y el pirata es que todos ellos iban revestidos de color dorado, haciendo recordar el lujo y esplendor de las clásicas estatuas parisinas.
El gladiador movía su espada al oir el ruido de la moneda en su vasija. El cartero, por su parte, repartía poemas, mientras que el monje hacía tintinear una campanilla. El marino se llevó su barca consigo, con timón incluido, moviéndola para asombro del público presente.
El pirata
El actor argentino Alejo Merlini daba vida, si se permite la expresión en el caso de las estatuas humanas, al pirata.
Este clásico personaje surgido de las novelas de aventuras tuvo que hacer frente a las curiosas preguntas de los más pequeños. Que si la pata de palo era de verdad, que si llevaba la pierna doblada, que si la barba era postiza... Aunque los piratas tengan mala fama, es justo decir que el que llegó a Eibar tuvo una paciencia infinita y respondió, como buenamente pudo, a todas las cuestiones planteadas por los niños y niñas.
Para este actor nacido en Buenos Aires pero afincado en Barcelona desde hace 6 años la clave para una correcta interpretación estática esta en la respiración. «Hay que estar muy relajado, respirar con tranquilidad. En mi caso es lo que mejor funciona», señala. También asegura que el arte del mimo se puede aprender, no es una virtud innata. «En mi caso, aprendí a base de hacerlo mal muchas veces».
Los actores y actrices que interpretan a estatuas humanas tienen que hacer frente a todo tipo de reacciones en la gente, además de las inclemencias meteorológicas que surgan en cada pueblo o ciudad que visitan. «Hay que tener muchísima paciencia con la gente, aunque lo cierto es que en la mayoría de los casos las personas se acercan con amabilidad. En cuanto a combatir el viento, frío, lluvia o sol, lo mejor es tomárselo con calma, y como ya he dicho anteriormente, respirar con tranquilidad», explica Alejo.
Eso sí, de su paso por la villa armera no tiene ninguna queja. «Por la experiencia de anteriores ediciones, la gente de Eibar se muestra muy amable con las estatuas humanas», afirma.





