El estudio pone también de manifiesto que la prostitución sigue estando diseñada para hombres. «Algunas mujeres recurren a estos servicios, pero son las menos. La mayor parte de los usuarios están casados. No es que no tengan otra manera de mantener relaciones, sino que sencillamente quieren experimentar cosas diferentes, sexo sin compromiso».
Más allá de lecturas moralizantes, la presidenta de Askabide lanza una llamamiento a los clientes. «El trabajo con estas chicas necesita también de la colaboración de ellos. De nada sirve que yo te dé un preservativo si luego tú no te lo quieres poner».






