
LAS SANCIONES
SANCIONES EN 2007
Y es que, a lo largo de 2007, la Guardia Urbana abrió 480 expedientes sancionadores a hosteleros de la ciudad por incumplir la ordenanza de ruidos (85) y, sobre todo, por tener sus locales abiertos más allá de la hora permitida (395). Esto supone que los agentes imponen ya una media de nueve sanciones a la semana por estos dos motivos, nada menos que un 60% más que dos años atrás, cuando se tramitaron 247 expedientes.
El grueso de las infracciones corresponde a establecimientos que se encuentran ubicados en el Casco Viejo y el Ensanche, donde se concentra la mayor parte de la marcha vitoriana. Y en la mayoría de los casos, Policía y hostelero ya se han visto las caras con anterioridad por idéntico motivo. «La mayor parte de los bares que infringe el horario de cierre es reincidente, lo que les lleva a acumular multas y a jugarse una sanción mayor como es el cierre», explican fuentes del Departamento municipal de Medio Ambiente.
Para que ello ocurra, el responsable del local debe acumular ocho multas, cuya cuantía económica puede oscilar entre los 150 y los 2.500 euros «en función del carácter de la infracción y de la reincidencia». En 2007, el Ayuntamiento ordenó la clausura de dos establecimientos hosteleros de Vitoria por cerrar de forma reiterada más allá de su hora. En otros dos casos, el Consistorio penalizó con el cierre a sendos bares por exceso de decibelios.
Esta medida se adopta después de un largo proceso que, en teoría, no debiera alargarse más allá de seis meses. «Siempre que la infracción responda a una cuestión de voluntades, se abre el proceso administrativo. Cuando la Policía nos comunica la sanción, se abre el periodo de alegaciones que concluye con la propuesta de resolución. Si el hostelero no está conforme, puede alegar de nuevo hasta que se dicta la resolución en firme», explican desde Medio Ambiente. La sanción es, entonces, irrevocable.
Cuatro cierres
Pese a que en el último año 'sólo' cuatro bares tuvieron que echar la persiana temporalmente, la percepción que se tiene en el Ayuntamiento de este asunto es que «la mayoría de los bares del centro incumple la normativa de horarios». ¿Los motivos? Por un lado, la costumbre que tienen los jóvenes de salir cada vez más tarde. Por otro, la infracción en cadena o efecto dominó.
Y es que, como los locales de 'categoría 2' no respetan su límite de horario -la 1.30 horas, los fines de semana- los de la 'categoría 3' comienzan a recibir a sus primeros clientes a partir de la una o las dos de la mañana, lo que les impide el desarrollo de una actividad comercial de acuerdo con su horario.
Por este motivo, el Síndico, Javier Otaola, volvió a pedir la semana pasada a la Policía Local que proceda a «vigilar y denunciar» el incumplimiento de horarios «de acuerdo con la categoría de cada local». En un exhaustivo informe que el defensor vecinal elaboró a partir de las denuncias de cuatro asociaciones -Aldapa, Los Arquillos, Ladera Oeste y Barrenkale-, Javier Otaola recuerda que, al margen del debate social en torno al régimen de horarios -«que puede y debe seguir en busca de una solución lo más consensuada posible»- el cumplimiento de la ley no puede quedar en suspenso.
El Síndico propone, además, que el Consejo Social -órgano consultivo del Ayuntamiento compuesto por representantes de colectivos empresariales, sindicales, profesionales y vecinales- cree un grupo de trabajo «que ponga en contacto a los grupos sociales que se encuentran en conflicto en relación con el horario nocturno de los locales de ocio».









