Pero no todo va a ser negativo. Al revés. De la ciudad donde reside le gusta casi todo. De hecho, confiesa que se llevó una grata sorpresa cuando llegó allí por primera vez. Y aún recuerda ese momento. «La gente de Francia que conocía Lille me decía que era una localidad muy fea. Pero, cuando llegué, me encontré con unas vistas impresionantes», describe. Y es que no todo es tal como lo pintan. «Parece que estás en Brujas (Bélgica) ¿Es precioso! Y además, puedes ir andando a todas partes», concluye.









