El control que la Policía autonómica instaló en la zona cazó sobre las cinco y media de la tarde a este individuo que, después, fue trasladado a dependencias policiales para realizar las diligencias oportunas.
Aunque el arrestado ya ha sido puesto en libertad a la espera de ser citado por la autoridad judicial, la sanción que le espera por infringir el código de circulación puede conllevar penas de cárcel.
Y es que tras la reciente reforma del Código Penal, quebrantar el artículo 379 puede suponer una pena de prisión de tres a seis meses, o tan sólo una multa de seis a doce meses y trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.
Asimismo, puede implicar la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.
Durante el tiempo en que estuvo instalado el control de velocidad, la Ertzaintza multó a otras 18 personas que sobrepasaron el límite de 120 kilómetros por hora.









