Algunas de esas instantáneas reducidas al tamaño de un sello han sido captadas en Vizcaya. En concreto, 29 desde 1945. En los últimos sesenta años largos los estancos y las oficinas de Correos de España han comercializado estampas que reflejan monumentos de Vizcaya como el museo Guggenheim, el árbol de Gernika o el castillo de Butrón; personajes ilustres como Miguel de Unamuno o Ramón Rubial; acontecimientos para el recuerdo como el centenario del Athletic Club de Bilbao y de la Universidad de Deusto e imágenes tradicionales del universo vizcaíno como su escudo y el traje típico. Su elección no es arbitraria. Se justifica porque «trascienden el interés local para alcanzar un interés general», explica Carlos Saldaña, director de Correos.
La tirada de la treintena de imágenes con motivos vizcaínos alcanza los 194 millones de ejemplares, aunque hoy sólo es posible utilizar tres de ellos para el franqueo, los que tienen impreso su valor en euros -los dedicados al centenario del nacimiento de Ramón Rubial, al Puente Colgante y al Faro de Gorliz-. Estos se pueden comprar en cualquiera de los 16.000 estancos y 2.000 oficinas de Correos que hay distribuidas en España, o a través del servicio filatélico 'on line'. «El que quiera conseguir los sellos en pesetas tiene que acudir a un coleccionista o a algún mercadillo porque Correos sólo dispone de los que todavía pueden circular», advierte Saldaña, quien desvela los criterios que los filatélicos siguen para la elección de las imágenes que se imprimen en los sellos.
«Encantados con el faro»
«Cualquier ciudadano o entidad puede solicitar la emisión de un sello a Correos. Para ello debe presentar un escrito con su petición y destacar la trascendencia, méritos y cualquier otra circunstancia que justifique la emisión del motivo propuesto». Aunque a veces es Correos quien hace la propuesta. Así ocurrió con los sellos del Puente Colgante y del Faro de Gorliz, las dos últimas estampas de Vizcaya que se han impreso -ambas en 2007-.
El presidente de la Sociedad del Transbordador de Vizcaya, José Martín Uriarte, recuerda aún la llamada de Correos. «Nos dio una gran alegría. Al proclamarlo Patrimonio de la Humanidad, Correos quería rendir homenaje a esta distinción». En Gorliz también evocan con orgullo la elección de su faro. «Decidieron hacer una serie dedicada a los faros e incluyeron el nuestro. Estamos encantados de tener un elemento más que promocione el municipio», comenta la directora de la Casa de Cultura, Jone Gurrutxaga.
Sea a iniciativa particular o de Correos, la propuesta se deja en manos de la 'Comisión de Programación de Sellos y demás Signos de Franqueo' -que integran representantes de los ministerios de Economía y Hacienda y de Fomento, de Correos y de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-. Si le da el visto bueno, se propone formalmente al Estado su emisión.
Campañas
Y sólo resta diseñar el sello. De esto se encargan los creativos de Correos, los de la Real Casa de la Moneda y artistas de reconocido prestigio. Todos ellos están sujetos a ciertas normas. «No pueden figurar imágenes que atenten contra la Ley, contra los derechos fundamentales y las libertades públicas, ni se permiten imágenes que puedan generar polémica». Además, «salvo los dedicados a campañas de lucha contra enfermedades u otros males sociales, los sellos siempre tienen que presentarse en sentido positivo», advierten. Finalmente, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre los imprime -en función de su costo y utilidad la tirada será mayor o menor- y de ahí, a los estancos.
Entre los que finalmente se ponen en circulación, abundan los sellos «con imágenes de joyas histórico-artísticas y culturales», aunque últimamente «están ganando terreno las solicitudes sobre los que representan el patrimonio natural, como el Parque Natural de Doñana o cualquier árbol centenario de un pueblo». Instituciones y colectivos han visto en los sellos una forma idónea para hacer llegar su mensaje a todos los rincones del planeta.
De ahí que también se utilice el correo postal para «hacer campañas» y difundir mensajes como 'Ahorre agua', 'Proteja los bosques' o 'No coma pezqueñines'. «Los sellos son elementos de comunicación y entendimiento entre los pueblos, y reflejan los valores y logros de la sociedad española en su conjunto. Y se adecuan a las necesidades de la sociedad, por lo que también se imprimen ya imágenes relacionadas con el 'bullying' o la donación de órganos, impensables hace unos años», concluye Saldaña.





