
Ahora, la situación ha cambiado de forma radical y el 'boom' se ha frenado hasta el punto de que las licencias para habilitar estas viviendas cayeron un 35% en el último año. Se pidieron permisos para adaptar 34 locales, algo que ha llevado al Ayuntamiento a creer que se avecinan tiempos difíciles para este modelo alternativo.
Todo se debe, según los responsables municipales, a la propia regulación del mercado. «Hay varios factores y entre ellos, seguramente, el más importante es que hay menos lonjas que se puedan amoldar a la normativa», explica el director del área local de Urbanismo, Pedro Jáuregui. Para obtener una licencia, no basta con mantener el local en buen estado. Debe ser accesible y ofrecer las condiciones idóneas de ventilación o seguridad, entre otras obligaciones de carácter técnico.
Cifras «testimoniales»
La mayoría de los locales transformados están en Cruces y en las inmediaciones del centro de la ciudad. El barrio de Rontegi, la zona de Lasesarre, Santa Teresa, Arteagabeitia o San Vicente son algunos de los lugares predilectos de las familias que optan por una remodelación de este tipo.
Los bajos disponibles que se adaptan a la legislación comienzan a escasear, una situación que ya preveía la Corporación. Muchos partidos políticos y agrupaciones barruntaban que algunas personas estaban haciendo «negocio» con la iniciativa. Compraban la lonja a bajo precio, la reformaban y lograban un elevado beneficio con su venta por más de 200.000 euros.
Pero Jáuregui está convencido de que, lejos de convertirse en un instrumento especulativo, la medida «ha servido para dar salida a locales comercialmente abocados a no prosperar». Las tiendas, por lo tanto, no se habrían visto afectadas por esta medida, según el Consistorio. Las actuales cifras de conversión de lonjas en viviendas son «testimoniales» para la Administración baracaldesa.
Es por ello que el Ejecutivo socialista no piensa elaborar una ordenanza para que estos recintos gocen de protección oficial o salgan al mercado a un precio previamente regulado. «Aquí ya no tiene ningún sentido», insisten los mandatarios locales. El Ayuntamiento de Bilbao se quedará de momento solo en la elaboración de una normativa de estas características, si bien la capital vizcaína dispone de bastantes más lonjas que puedan transformarse en viviendas.





