
«Bilbao está enferma en sus tuberías y hay que ponerla sana», expresó el concejal responsable del departamento, José Luis Sabas, quien manifestó que el buen tiempo y, en especial, la falta de lluvias han propiciado que el ritmo de los trabajos sea el adecuado. El depósito de Elejabarri no es un almacén más. Regula el caudal procedente del embalse burgalés de Ordunte, que sirve a nada menos que el 67% de la población residente en la capital vizcaína.
'By-pass'
Pese a que el recinto, situado bajo el monte Caramelo, comenzará a secarse en marzo, las restricciones que sufrirán los bilbaínos no irán a mayores. La concejalía de Obras y Servicios anunció hace unos meses que tiene lista la tubería alternativa que garantizará el suministro durante los doce meses que podría prolongarse la restauración. Se trata de un 'by-pass' que se nutre del sistema del Consorcio, es decir, del pantano alavés del Zadorra, y que no sólo servirá como alternativa al aljibe mientras esté seco, sino que se mantendrá como sistema de emergencia para atender en el futuro cualquier incidencia, desde sequías severas hasta alertas sanitarias.
La supresión del servicio necesario para realizar el empalme podría durar, en el peor de los casos, 18 horas, si bien los técnicos municipales barajan la posibilidad de que el corte tenga una menor duración y afecte sólo a Rekalde, el área más cercana. Será la primera vez en sus ochenta años de vida que se vacíe el depósito de Elejabarri, que discurre en un túnel de 500 metros de longitud entre Masustegui y Betolaza. El área de Obras y Servicios limpiará la cubeta y construirá una nueva para afrontar años venideros.





