La pesadilla que padeció la adolescente duró más de doce horas. Los hechos arrancaron a las dos de la madrugada del sábado, cuando la menor, que se dirigía a su casa, se encontró con su ex novio. Según denunció la muchacha, el joven, que conducía su turismo, la intimidó hasta conseguir que ella se montase a su lado.
Una vez en el interior del vehículo, el atacante se habría mostrado violento con la adolescente. Incluso trató de forzarla sexualmente, según recoge la denuncia. El escrito añade que, después de amenazar e insultar tanto a la víctima como a su madre, la obligó a bajar del coche. Acto seguido, sostiene la narración, la introdujo por la fuerza en el maletero, donde la mantuvo encerrada varias horas.
Durante su cautiverio, la víctima aprovechó para sacar un teléfono móvil sin que el atacante se diera cuenta. Así, desde su improvisada prisión, llamó a su casa para contar lo que le estaba sucediendo. En ese momento, la madre de la agredida alertó a la Ertzaintza de la situación. De inmediato, la Policía autonómica estableció un dispositivo de búsqueda que se extendió hasta Álava.
Antecedentes de acoso
La menor de edad, según declaró a las autoridades, todavía tuvo que soportar repetidos forcejeos y amenazas de su antigua pareja, que al parecer ya había sido acusada con anterioridad de acoso y maltrato psicológico. Durante la mañana del domingo, el ex novio la obligó a salir del maletero y recostarse sobre la parte trasera del coche, donde la retuvo tumbada y oculta por varias mantas para evitar llamar la atención de posibles testigos.
Vigilada por su agresor, la menor escuchó a una patrulla de la Ertzaintza y decidió arriesgarse a pedir auxilio. Al verla, los agentes detuvieron al joven de 24 años, quien ayer mismo fue puesto a disposición judicial con las acusaciones de violencia de género e intento de agresión sexual.
En Zalla eran pocos los vecinos que estaban ayer al corriente de lo ocurrido. El episodio provocó la reacción inmediata del alcalde. Leandro Kapetillo se mostró «dispuesto a ayudar siempre» a quienes padezcan esta forma de violencia. De hecho, el Ayuntamiento puso en marcha hace medio año cuatro pisos de acogida para situaciones de emergencia o para mujeres que hubieran sufrido el maltrato de su pareja. «En todo este tiempo todavía nadie nos ha solicitado entrar a vivir en ellos», remarcó el máximo edil.





