
UNA HISTORIA CORTA
Sin embargo, el proyecto ha quedado paralizado. Según confirmó a EL CORREO el concejal de Asuntos Sociales, Peio López de Munain, la puesta en marcha del centro de día se ha descartado por el elevado coste que suponía. En primer lugar, por lo cara que resultaría la obra, ya que «se iban a ocupar varias lonjas que están a distintos niveles». Para dejarlas a la misma altura, era necesario acometer y una importante reforma que afectaría también a la estructura del edificio.
Además y por esa necesidad de actuar sobre elementos estructures, se requería la autorización de los vecinos. En un principio, los residentes se opusieron a la obra por las molestias que les ocasionaría. Luego, según López de Munain, accedieron a soportarla a cambio de ciertas condiciones, entre las que se encontraban varias reformas de elementos comunes.
Ante todas estas dificultades y las demandas vecinales, el desembolso que debería llevar a cabo el Ayuntamiento «superaría el millón de euros, lo que representa un precio tres veces por encima del valor de las lonjas; un dislate». La complejidad aún es mayor, según el concejal socialista, si se tiene en cuenta que no se trata de un inmueble de propiedad municipal, sino que pertenece a las Dominicas. Con esta comunidad religiosa, el anterior equipo de gobierno del PP ya había comprometido una renta mensual de 3.000 euros.
Ofertas rechazadas
«Hemos hablado con las monjas y les hemos explicado la situación. Ahora, los abogados de Hacienda están estudiando la posibilidad legal de compensarlas por el perjuicio sufrido, porque ellas estaban pendientes de la firma del alquiler y rechazaron alguna otra oferta».
Tras descartar las lonjas de Pintorería y San Vicente de Paúl, el Ayuntamiento debe buscar una nueva alternativa. Y es que el actual centro de día del barrio se encuentra ubicado en la residencia de San Prudencio, y su uso casi se limita a los ancianos internados en el geriátrico. «Se trata de un centro para personas dependientes, y eso es competencia de la Diputación» en el marco de la Ley de Dependencia. Por este motivo, el Consistorio negocia ahora con la entidad foral para «ver lo que pasa».
Lo que ambas administraciones deben dirimir es «cómo queda el mapa de las competencias», qué inmuebles ocupa cada una, para qué equipamientos, y de qué modo colaborarán en el futuro. Y es que al Ayuntamiento, recuerda López de Munain, le corresponde la gestión de centros para no dependientes. «No tiene sentido iniciar nuevas actuaciones antes de saber cómo acabará el reparto de competencias», añade el concejal. Lo que desconoce de momento es en qué momento se producirá el acuerdo, porque las dos instituciones mantienen un histórico desencuentro sobre la residencia San Prudencio.
Decepción vecinal
La marcha atrás del Ayuntamiento en la puesta en marcha del centro de día ha provocado una notable decepción vecinal. Aunque los residentes ya sospechaban que el proyecto se había frustrado tras meses sin recibir noticias municipales, el líder de la asociación del Casco Viejo Gasteiz Txiki, Iñaki Nuño, lamenta que «para una cosa que iba a hacer en el barrio, ahora la quitan». A su juicio, el envejecimiento de la población de la zona «hace necesaria la apertura de un equipamiento de este tipo».
Nuño recuerda la existencia de «muchas lonjas vacías de más de 400 metros cuadrados en el barrio, que se pueden comprar por cuatro duros». Las dimensiones no llegan a los más de 800 metros previstos, pero «sí se podrían unir. Y, si no, en vez de hacer un centro de 40 plazas se puede hacer de 25».









