Según ha podido saber EL CORREO, los franquiciadores han aceptado pagar a su dueño un alquiler de en torno a 216.000 euros anuales por un local refundido de unos trescientos metros cuadrados en donde antes se ubicaba la ferretería Ezpeleta, por un lado, y el bar restaurante Naroki, por otro. La escalofriante operación ha puesto el listón en la estratosfera. No en vano, el metro cuadrado se cotiza a eso de 720 euros.









