
El colectivo presentó cuatro iniciativas y dio cuenta de sus movimientos ante el foro comunitario. «Nos hemos dirigido a Estrasburgo para pedir amparo y plantear una denuncia formal contra la instalación. Colocar un crematorio en el centro de una ciudad como Bilbao es un disparate», aseguró uno de los portavoces de la coordinadora, a la salida del encuentro que mantuvieron con el regidor. Los afectados esperan ahora que el Parlamento europeo debata su iniciativa.
La construcción del horno será posible gracias a la sentencia favorable y firme que cosechó Funeraria Bilbaína en el pleito que ha mantenido en los últimos cuatro años con el Consistorio. Las autoridades municipales se negaron a conceder la licencia, pero el pasado mes de noviembre el TSPJV falló en su contra y dio la razón a la empresa de pompas fúnebres, que ahora tiene vía libre para materializar su proyecto.
Los afectados pidieron ayer a Azkuna y a los responsables de Urbanismo que, en primer lugar, traten de alcanzar un acuerdo económico con el promotor para sacar el incinerador del casco urbano.
«No cumple la ley»
Si Funeraria Bilbaína no se aviniera a un pacto, los vecinos desarrollarán una campaña para denunciar «la situación irregular» en la que, a su juicio, se encuentra el tanatorio que esta firma posee en la Plaza del Gas y en el que está previsto se construya la polémica infraestructura. «No cumple la legalidad, porque carece de la autorización administrativa a la que obliga un decreto del Gobierno vasco de 2004», plantearon. No obstante, fuentes municipales aseguraron que el tanatorio se ajusta a la legalidad y que «el reglamento no es de aplicación, porque la instalación funcionaba muchos antes de su entrada en vigor».
Por último, los vecinos pidieron a Azkuna que, en caso de que Funeraria Bilbaína se negara a negociar, el Consistorio asuma el coste de una posible expropiación forzosa. «Sería costoso, pero creemos que se trata de una buena idea», valoraron.





