Para empezar, y no es la menor de las novedades, los 45 votos que obtuvo de respaldo la propuesta se emitieron en defensa de una iniciativa del PP, lo que constituye una novedad, no ya en este viejo Territorio o en Euskadi, sino en España entera. Bueno, en toda no. En Cataluña sería sencillamente impensable un espectáculo semejante.
Otro motivo para la confusión es que los partidos que apoyan al Gobierno vasco mantienen posiciones diferentes en las Juntas Generales de Bizkaia y en el Gobierno. Salvo EA, que mantiene las mismas posiciones aquí y allí. ¿Es el juntero de Eusko Alkartasuna el único apoyo bizkaitarra de Ibarretxe? ¿Estamos ante un problema interinstitucional que lleva a los mismos partidos a votar en una institución lo contrario a lo que votan en otra? Sería prematuro decirlo, porque esta distinción no afecta sólo a los partidos del Gobierno, sino al principal partido de la oposición y el cambio de opinión no se da solo entre diferentes niveles de la administración, sino también entre territorios: el PNV y el PSE han mantenido en las Juntas Generales de Bizkaia una posición diferente a la que sostuvieron en las de Araba.
Esto no supone una grave contradicción para el PNV, que sigue siendo un partido foralista, pero el voto solitario del juntero alkartasuno revela la maldición de los Territorios Históricos que venimos arrastrando desde siempre y que tuvo un papel muy relevante en la crisis que dio lugar al nacimiento de Eusko Alkartasuna.





