Ya inoculado el virus benigno, el venerable rastafari apareció acompañado por dos coristas muy souleras también negras (en total había nueve personas sobre el escenario, puro lujo), y Romeo sostuvo durante una hora una onda mecedora y brillante de reggae clasicista heredero de Bob Marley ('One Step Forward'), poco retocado por el dub, con saludos militares al mítico emperador de Etiopía ('Selassie I Forever'), baladas publicitarias para su amada isla jamaicana («un paraíso», según Romeo), un coletazo rock steady ('Let The Power Fall On I'), el guiño a Lennon 'Give Peace A Chance', bendiciones varias e invocaciones al Dios único.
Todos más contentos que unas pascuas nos sentíamos cuando hizo mutis. Exigimos con ardor el bis y éste llegó sin parón y regaló lo mejor de la hora y media de concierto, entre otras razones porque rompió el raca-raca reggae, aceleró el tempo ('Jamaica Ska' y el tema inspirador de 'Miguelín el casero' de Potato) y recuperó su éxito 'Public Enemy Number 1', muy calipso. Jo, cómo la gozamos...





