A los más jóvenes, por su parte, les ha desvelado adquirir y leer ávidamente el capítulo final de la saga Potter, asumiendo que Harry pesa ya demasiado para su frágil escoba.
Los hay también que no duermen pensando en dar por fin con el punto G(rial, Santo) femenino; es el caso de un grupo de médicos italianos que tras un sacrificado examen a una veintena de voluntarias, han concluido que existe, pero no para todas, y que responder a esta pregunta es tan simple como someterse a una sencilla prueba; porque ya lo dijo aquel, «si hay que ir, se va, pero ir para nada es tontería».
Personalmente, lo que esta semana me ha robado el sueño, quizá para siempre, ha sido conocer la existencia del perfume 'Vulva Original' (sic), pura esencia de mujer capturada en una aséptica ampolla de cristal, y acompañada para su promoción de pesadillescas fotografías.
Todo queda en brebajes; y todo intento por salvar la pasión parece poco después de que una científica mexicana confirmara esta semana que el amor dura sólo cuatro años.
Idéntico apego por la democracia en general y las formaciones políticas en particular han demostrado quienes ponían estos días a la venta su voto en internet, al módico precio de salida de un euro.
Y ellos, sorprendentemente, han dormido a pierna suelta.









