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VIZCAYA
«Eran pobres hombres; hoy roban iglesias, mañana casas...»
El párroco de Villasana se enfrentó a dos ladrones, detenidos en Bilbao, que robaron 2.000 euros de donativos
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Pedro Miguel Rodríguez es el párroco de la iglesia de Nuestra Señora de las Altices de Villasana de Mena (Burgos) desde hace 14 años. Nunca antes había sufrido un robo hasta que a mediados del pasado diciembre, alrededor de las seis de la tarde, mientras estaba en el interior del templo escuchó un ruido procedente de la sacristía. «Oí el golpe en la puerta, fui a ver y me los encontré dentro», recuerda el padre, de 39 años, tras conocer la noticia de que los dos sospechosos han sido detenidos en Bilbao por agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

En el «despacho» había «sobres con dinero sin contar; no sé cuánto, pero eran aportaciones de la gente y nadie da mil euros como he oído por ahí, esto es un pueblecito». Según la nota de prensa emitida ayer por la Policía, los dos ladrones sustrajeron unos 3.000 euros de los donativos que entregan los fieles para «Cáritas, un pobre del pueblo o la pintura para las obras de reforma de la iglesia». Pedro se justificaba ayer alegando que solía meter el dinero -siempre «cantidades pequeñas de 10, 50 ó 100 euros»- en sobres y que al cabo de uno o dos meses lo llevaba a ingresar a la caja de ahorros. El asalto ha cambiado sus costumbres, «ahora cada cinco euros que me dan voy a meterlos al banco», confiesa.

Cuando descubrió a los cacos con las manos en la masa, no intercambiaron ni una sola palabra. «A uno le agarré por la chaqueta para pararle y se le rompió; ellos hicieron lo posible por salir corriendo», cuenta el sacerdote. En la huida se les escapó uno de los sobres que habían cogido, que estaba lleno de monedas y cayeron rodando al suelo. «Me detuve a recoger el dinero, me parecía peligroso seguir persiguiéndoles por la calle». Los ladrones habían dejado el coche abierto a la puerta de la iglesia para salir huyendo, pero no se detuvieron. Dentro del vehículo se dejaron también un carné de conducir, que fue la clave para destapar su identidad. La fotografía fue reconocida por varios vecinos. «Tenían pinta de manguis, de pobres hombres; hoy roban una iglesia, mañana una casa..., no eran profesionales, vamos», aclara el cura.

Al parecer, para escapar en plena noche -«eran las ocho de la noche en un día de diciembre»-, cruzaron el cercano río Cadagua. Alguien vio a dos individuos con las ropas mojadas «de cintura para abajo», señala la nota de prensa oficial. Los dos tipos acudieron después a una comisaría de la Policía Municipal de Bilbao a denunciar el robo del turismo para eludir su responsabilidad en los hechos.

Los investigadores comprobaron también que ambos habían sido identificados por la Guardia Civil de Villarcayo (Burgos) cuando merodeaban por el interior de unos almacenes de un polígono industrial. Finalmente, la Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía detuvo el pasado 19 de febrero a J.L.M.C. e I.D.S., ambos vecinos de Bilbao, como presuntos autores del robo en la iglesia de Villasana. A raíz del asalto, el párroco ha decidido también «reforzar» las puertas de la iglesia.
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