
EL PROYECTO
La concejala de Vía Pública, Marian Gutiérrez, confirmó a preguntas del PP que la reforma «no está prevista» a corto plazo. Eso sí, la edil socialista mostró su rotundo convencimiento de que la reforma «hay que hacerla, pero no será este año». La respuesta de los populares fue tan previsible como rotunda. «Si esa es su decisión dígaselo ahora a los vecinos de la calle, que estaban convencidos de que se iba a hacer. Es un dislate no aprovechar la implantación del tranvía para cambiar su aspecto y se van a llevar una decepción», criticó el edil Fernando Aránguiz.
El concejal del PP se refirió a las recientes quejas de los residentes y de los propietarios de los negocios de la arteria, que lamentaban las «interminables» molestias que sufren por las obras del tranvía. «Los operarios se saltaron este tramo y han seguido por el centro», agregó. Según las previsiones municipales, el metro ligero empezará a funcionar a finales de este año, por lo que las máquinas habrán abandonado la zona para entonces. Eso sí, volverán en el futuro, cuando el Ayuntamiento decida remodelar el resto de la calle.
Diseño
El proyecto que impulsó el Gabinete Alonso preveía que la arteria -un eje fundamental para unir el Ensanche y el centro- se convirtiera en un gigantesco islote peatonal. El diseño dibujaba un único carril para el tráfico, así como un parking de 180 plazas para los residentes junto a la rotonda de la Avenida con Beato Tomás de Zumárraga, que sería eliminada. El vial estrenaría mobiliario urbano y numerosos árboles.
i.cueto@diario-elcorreo.com









