
Pero las resistencias a vencer no son sólo externas, sino también domésticas, y a ellas se refirió el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, que se subió con Erkoreka y con el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, a la azotea del edificio Bami de la capital vizcaína. Un mirador privilegiado para contemplar cómo ha cambiado la ciudad y para visualizar cómo va a seguir haciéndolo. Azkuna se refirió sobre todo a la llegada del Tren de Alta Velocidad. «Anhelo verlo entrar en Abando como Dios manda», confesó.
Aunque al principio aseguró no comprender que «la izquierda radical» se oponga a una infraestructura que, según recalcó, mejora las comunicaciones y reduce las emisiones de CO2, el primer edil tardó poco en corregirse. «Puedo entender que éstos quieren que nosotros seamos la aldea de Astérix y Obélix (los 'irreductibles' galos creados por Goscinny y Uderzo que se resistían la ocupación romana), que vayamos en taparrabos y albarcas». «Qué le vamos a hacer, cada uno tiene su cruz y les tenemos que aguantar. También ellos a nosotros», remató.
Coordinación
Por su parte, Josu Erkoreka quiso exponer las «ventajas» de dar el voto al PNV y no a otras fuerzas que también operan en Euskadi. Su partido, dijo, tiene «proyectos claros» para el territorio, un «proyecto político fuerte» para el País Vasco y una «eficaz e inmejorable» coordinación interinstitucional para desarrollar estas actuaciones. Entre otras prioridades, mencionó la finalización del puerto exterior de Bilbao, la puesta en marcha de la Y ferroviaria vasca y la creación de un centro de investigación científica.
Al margen de este acto político, el que durante la última legislatura ha sido portavoz del PNV en el Congreso concedió una entrevista a Televisión Española. Durante su intervención, Josu Erkoreka confió en que, «en caso de que se produzca algún atentado (en el transcurso de la campaña) éste influya lo menos posible en los resultados electorales». El candidato jeltzale pidió a la ciudadanía madurez y «criterio político» para no dejarse «influenciar por las actuaciones que pueda llevar a cabo una organización terrorista».
Basándose en la «tradición» de ETA y en su «necesidad de transmitir pruebas de poder», Erkoreka auguró que la banda «querrá hacerse notar de manera especial». «Podríamos encontrarnos con un disgusto», insistió, al tiempo que confió en el trabajo de las fuerzas de Seguridad para evitarlo.







