-¿Qué tal lleva la resaca de Cibeles?
-La verdad es que estoy muy contenta. He visto los vídeos y no he encontrado muchos fallos. Ahora estoy más tranquila. He dejado atrás la locura de los desfiles. En Cibeles, ves un hilo suelto y te saca de quicio.
-¿En qué está inmersa ahora?
-Estoy preparando la colección de verano 2009.
-¿Nos puede adelantar algo?
-Ójala. Eso querría decir que tengo bastante trabajo adelantado, pero aún estoy arrancando y las ideas que tienes en un principio luego cambian.
-¿Resulta difícil ser innovador y original hoy en día?
-Es un mundo difícil, en el que todo va muy rápido. Cada uno tenemos que ir a nuestro ritmo y respetar siempre a los demás.
-Los jóvenes vienen pisando fuerte.
-Ponen toda la carne en el asador. Les veo con mucho espíritu, con frescura e ilusión. Lo importante es que se mantenga con el paso del tiempo.
-¿Qué es lo que usted valora en una creación?
-Primero el concepto, luego la resolución y, por último, la imagen. Una prenda puede ser una maravilla ella sola, pero hay que verla en su conjunto. La forma de llevarla y el toque personal son igual de importantes.
-En 'Art&Fashion' hay cosas de lo más llamativas. ¿Qué le ha entrado por el ojo?
-Prendas que pese a que aparentemente no dicen mucho, están muy logradas. Tienen ese punto de sofisticación que me gusta.
-Bajo esa perspectiva, ¿qué no nos puede faltar este verano en el armario?
-Yo tengo auténtica obsesión por las camisas blancas, así que lo que recomiendo es una camisa masculina compaginada con algo suelto, que sea cómodo.





