
Esta sequía se ha traducido en los 21,3 litros por metro cuadrado recogidos en el Observatorio Meteorológico de Foronda, lo que supone cinco más que en 2001, y doce por encima de los registrados en 1990, ejercicios especialmente parcos en precipitaciones. «Esta situación no tiene nada que ver con el calentamiento global. De hecho, el pasado otoño fue muy frío, con lo que el invierno invierte la tendencia y es más benigno», explicó ayer la meteoróloga Margarita Martín.
Si las lluvias han brillado por su ausencia, las temperaturas han sido también cálidas. De hecho, febrero ha registrado una media de 7,7 grados, casi uno menos que al año pasado. «La diferencia con 2007 es que hubo más precipitaciones durante el mes, pese a que hizo más calor», aclaró la técnico del Intituto Nacional de Meteorología de San Sebastián. Medias similares se obtuvieron en 1995 ó 1980. Incluso, en 1997 la temperatura llegó a 8,8 grados.
El día más caluroso fue el 23, con 19 grados de máxima, y el más frío, el 10, con tres bajo cero. En todo febrero, un mes frío por excelencia, sólo se contabilizaron ocho días con registros negativos. Por contra, en cuatro de ellos se superaron los 15 grados, un tiempo casi caluroso en estas fechas.
Lluvia y nieve
Lo que sí llama la atención, a juicio de los expertos, es el elevado número de horas solares. Fueron 134, el febrero más soleado desde el año 1998. «Sí se puede considerar que se trata de una efemérides, si entendemos por ella algo novedoso», destaca. El día con más horas de sol fue el 13, con 9,7, seguido del 12 y 9, con casi nueve horas.
Las previsiones más inmediatas vaticinan un cambio brusco del tiempo a partir del próximo lunes, como corresponde al invierno. Llegará una profunda borrasca, que traerá lluvia y nieve hasta el día 6. La cota descenderá hasta los 800 metros, aunque puede bajar más a partir del martes. La situación se suavizará a finales de semana, con la llegada de un anticiclón.
Y a más largo plazo, se prevé una primavera cálida. «Es lo que se empieza a ver, aunque habrá que esperar un poco. Ya se sabe, si la primavera es muy buena, el verano no lo será tanto, porque la situación se compensa», explica Margarita Martín. «Estamos en un nuevo ciclo», justifica la experta.









