
LA CANDIDATA
LA CANDIDATA
-Como miembro de la Plataforma por una Vivienda Digna, ¿qué opina de la situación del sector?
-El modelo económico era insostenible y, además, los beneficios no se reflejaban en los trabajadores, en los jóvenes... Tiene que darse un cambio: municipalizar el suelo urbanizable, impulsar el alquiler y sacar al mercado la vivienda vacía.
-Hablando de juventud, ¿qué propone ante el suspenso escolar?
-Un sistema público, con la desaparición de los conciertos, para destinar esos recursos a mejorar la calidad de la escuela pública. Después, eliminar la religión, una solución también a la interculturalidad de las aulas. El laicismo también llegaría a ámbitos como suprimir símbolos de edificios oficiales o los beneficios fiscales a la Iglesia.
-¿Con la Iglesia hemos topado!
-Está claro que aún es influyente. Ejemplos son el discurso del PP o que el PSOE no se haya atrevido a manifestarse frente a ella en temas como el aborto. Ambos aún tienen miedo a su poder.
-Las empresas también discreparán de su idea en materia laboral.
-Hay cuestiones que se tienen que abordar en gran medida desde el Parlamento. Muchas personas cobran menos de 1.000 euros; y lamento lo que opine la patronal, pero me parece una cuestión de dignidad. También planteamos que el contrato indefinido sea lo normal y el incumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos sea delito.
-En conclusión, IU apuesta por devolver poder al Estado.
-Es fundamental defender el sector público, es el único que tiene como prioridad el beneficio de los ciudadanos. Al final, lo que hace el PSOE es como un violín; se coge con la izquierda, pero se toca con la derecha. Y eso no soluciona los problemas.






